Contaminación

El domingo recién pasado fuimos a limpiar una playa de esta ciudad de Antofagasta. 

playa_suciaNuestra ciudad tiene la fama de ser “sucia”, pero sabemos perfectamente que no es la ciudad ni las playas, sino los que habitamos en ella. Para lograr que nuestro planeta esté limpio, sano y en armonía, primero debemos de realizar ese trabajo en nosotros mismos. Solo así llegaremos a comprender y a formar una cultura en la cual se respete profundamente a la naturaleza y a las otras formas de vida que conviven con el ser humano: plantas, árboles, flores, animales, aves, peces, etc.

A medida que íbamos sacando los desperdicios, nos causaba dolor el ver tanta cantidad de basura, arrojada por nosotros los seres humanos: botellas, zapatos, bolsas, encendedores, envases de cigarros, de comidas envasadas, pañales, y tantas otras cosas, algunas ni siquiera dignas de mencionar. También el borde costero mostraba un gran daño producto de sustancias como petróleo y similares. El mar arroja en ese lugar gran cantidad de espuma sucia, intentando vomitar el veneno que le hemos inyectado.

playas contaminadasLos seres humanos no tenemos como evadir nuestra responsabilidad. Allí no había nada que dejaran tirado los animales, menos las plantas. Solo basura creada por el ser humano… a estas alturas cabe reflexionar: ¿seremos dignos de llamarnos “seres” y “humanos”?

En una playa de 120 metros de largo, llenamos con basura ocho bolsas de 120×80, y quedamos con tarea pendiente para una segunda pasada más exhaustiva,para lograr devolverle a esta playa, por lo menos su lindo aspecto, ya que sabemos que para volver a su estado primigenio, va a necesitar bastante tiempo, quien sabe, años… o siglos.

Te invitamos a meditar leyendo esta reflexión de un investigador:

LA CONTAMINACIÓN

Una noche me encontraba en una colina y desde allí observaba varias ciudades, carros, montañas y yo, alegre y feliz, me movía a todos lados, respiraba aire puro y en mi imaginación creadora veía a muchas criaturas que se movían en el espacio, llenas de alegría y me dije: “Que planeta tan bello en que vivimos, donde podemos compartir con todas las criaturas que hacen parte de la creación”.

Me concentré en una montaña y sentía el rugir de su silencio, el movimiento de los árboles y dije: “¡Aquellas criaturas viven en paz!”. Volví mi vista a una de aquellas ciudades y también oí un rugido pero muy diferente, quise detallar, ¿Qué era?…

Rio puroEra el sonido de los carros que subían y bajaban, de enormes máquinas que, sin respetar el silencio de la noche ni el sueño de las gentes, producen ese desorden auditivo, pero ahí no terminó mi asombro…

Penetré más en ese estruendoso ruido y encontré algo más desagradable: aparatos de música a altísimo volumen produciendo discordancia en las notas musicales de nuestro afligido universo, música de características diabólicas y yo me decía: ¡Que dolor!, ¡Que tristeza!

En los antiguos tiempos se escuchaban las músicas folclóricas que alegraban el corazón humano, que lo invitaban a compartir amenamente en familia y entre amigos; se escuchaban también las sublimes notas de la música de cámara, las sinfonías de los grandes clásicos que extasiaban el alma y la arrullaban en la ternura de Dios.

Empezó a manifestarse en mi cierta tristeza de ver a una ciudad convulsionada en estas cosas y me dije: “Voy a llegar hasta allá”.

Entrando a la ciudad, encontré un gran río, me pareció hermoso, bello. Elegí una de las piedras que estaban a su orilla, me senté en ella a ver correr el agua y a oír su arrullo, fui entrando en un éxtasis deleitoso y en él me dije: “Estos ríos deben tener alguien que les da vida, que cuida de ellos, es decir su Alma, quiero hablar con ese Ser”.

Pronuncié algunas frases que consideré que traería a mi presencia el Alma de ese río, ¡que sorpresa la mía!, que a la distancia aparecía una luz de una belleza indescriptible; esa luz se encontraba, precisamente, un una selva donde nacía ese río, esa luz se fue acercando, bajaba por la misma dirección del río, pero… ¡que extraño!, a medida que esa luz bajaba se iba tornando pálida, sin brillo y yo me decía: “¿Será que mi vista se oscurece?”, pero no era así…

rio contaminadoFue estando más cerca, la luz hasta que a poca distancia de la ciudad, en aquella noche silenciosa y estrellada, sólo se veía un bulto negro, quise huir de este fenómeno, pero me dije: “Es interesante saber por que esa luz se volvió negra”.

Llegando a escasos metros, pude determinar a una esbelta mujer que se me acercaba ubicándose frente a mi y guardando silencio sólo me miraba y yo le dije: “¿Quién eres tú?”, y ella me contestó: “Soy la Ninfa Madre de este río”. Le dije: “¿Qué fenómeno es ese que cuando la vi salir en la montaña era linda y brillante y a medida que descendía, se tornaba negra?”.

Parece que rehusaba contestarme y expresando algunos gestos como de llanto y con la voz entrecortada me dijo: “Yo vivía en este río y tenía muchas compañeras que nos deleitábamos bañándonos en él y acompañando a las personas que hasta aquí llegaban a divertirse sanamente, hasta que empezaron a arrojas a este río toda clase de deshechos y de venenos matando a todos mis hijos, criaturas que evolucionaban en sus aguas”.

En ese momento le miré a los ojos y vi que de ellos se desprendían unas lágrimas y le dije: “¿Qué se hicieron las otras compañeras con las que jugueteaba?”, y ella me dijo: “Están arriba en la montaña donde este río nace”. Le dije: “¿Por que no vinieron?”, y ella me contestó: “Le tienen miedo al ser humano por tanta maldad que nos han hecho”. Yo le dije: “¿Cómo, cuales maldades?” y ella me de dijo: “¿Quieres que te muestre?”. Yo le dije: “Me gustaría verlo”.

fondo de los mares contaminadosEn ese momento puso su delicada mano en mi frente y ¡que extraño! En ese momento pude ver el fondo del río; allí observé toda clase de deshechos inmundos, vidrios, latas, plásticos, sedimentos, fetos en descomposición, es decir, difícil encontrar palabras para describir lo que allí se vio. Vi muy pocos peces y le dije: “¿Por qué hay tan pocos peces?”. Me dijo: “Todos han muerto y los pocos que quedan están contaminados”.

Mirando a mi alrededor, vi un sitio del mismo río muy elegante y le dije: “¿Por qué este río en aquel lugar no está igual?”, y me dijo: “No, hijo, ¡es peor!”, y yo le dije: “Pero no se ve así”, y me dijo: “Vamos allí y te muestro”.

peces contaminadosLlegamos hasta el lugar, el agua limpia, a su alrededor muy hermoso y yo le dije: “¡Que agradable es este lugar!”, y aquella enigmática mujer me contestó: “¿Quieres ver lo que aquí hay?” y yo le dije: “Si, me gustaría verlo”. Volvió y se me acercó y puso su mano en mi frente.

En ese momento volvió aquel extraño fenómeno…, vi las aguas totalmente contaminadas, vi muchos elementos de diminuto tamaño que se movían en las aguas y yo le dije: “¿Qué clase de elementos son los que se mueven allí, y por qué la corriente del río no los arrastra?”, y ella me dijo: “Son fluidos, lo que Ustedes llaman larvas que las dejan las gentes que a este lugar vienen a bañarse y a hacer otras cosas que no se las digo, ¡véalas!”.

En ese momento me dio como un pequeño sueño que duró, quizás, pocos segundos, al despertar…, otro fenómeno extraño a mi vista: Muchas gentes bañándose en ese río, divirtiéndose, pero ¡que tristeza!, excusará querido lector, lo que cuento… Algunas parejas de aquellas fornicaban en el agua, fornicaban en sus playas y en sus escondites y volvían al agua, es decir, fenómeno Dantesco, ¿Verdad?.

ave agoniza por petroleoNo quise seguir viendo este drama, prefería hablar con la mujer y le dije: “Quiero que me respondas unas pocas preguntas”. Me dijo: “Bueno, con mucho gusto, ¿cuáles son?”. Le dije: “Usted es una mujer muy bella, muy linda. ¿Por qué anda sucia y con la cara tiznada?”. Dijo: “Porque así está mi cuerpo físico, mi río al que yo amo tanto”. Le dije: “¿Y cómo se llaman las otras compañeras que están en la ribera?” Dijo: “Son Ninfas”. Le dije: “¿Y por qué ellas al llamado no vinieron?, solamente vino Usted”. Dijo: “Porque yo soy la Ninfa Deva de este río”. Le dije: “¿Qué puedo hacer para ayudarla?” y me dijo: “No puedes hacer nada porque esta humanidad no te va a entender. Todo el mundo contamina las aguas, todo el mundo mata la vida”. Le dije: “Entonces, ¿qué puede hacer por mí, mísero humano que ando entre esta sociedad?”, y ella me contestó: “Hijo mío, aquí donde estamos no puedo hacer nada por ti…, vete a la ribera de este río, a la montaña donde mis aguas son puras y limpias y, a condición de que allá no nos contamines, nosotras las Ninfas de las aguas y los Devas de los bosques, limpiaremos tu cuerpo, compartiremos como hermanos y, desde allá miraremos este lindo Planeta que la humanidad está acabando pero que nosotros lo acompañaremos hasta el final de cada uno”.

playa contaminadaEn ese momento dijo: “Me retiro…”, yo le dije: “Estoy muy agradecido por tu enseñanza”.

Nos retiramos y cuando iba a cierta distancia, ella me llamó y me dijo: “Olvidaba decirle tres recomendaciones”, yo afanoso me dirigí donde ella y me dijo: “Hermano, … ¿tú quieres ser amigo de las aguas y manejar las aguas?”. Yo le dije: “Si, quiero serlo”, ella me dijo: “No tires desperdicios que envenenen las aguas, limpia tu cuerpo de impurezas antes de arrojarte a un río y no pronuncies palabras descompuestas cuando te estés bañando y así nosotras te ayudaremos”.

¡LAS DEVAS!

Extracto del libro “Reflexiones de un Investigador 3”, del V.M. Lakhsmi

Una respuesta

  1. sta buenoo :):):):)

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